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17 reglas para atraer y retener al talento

17 reglas para atraer y retener al talento

Resumen Ejecutivo

La actual coyuntura económica hace pensar a muchos empresarios que no vale la pena preocuparse por atraer y retener a los mejores talentos, bien porque no necesitan contratar más empleados en un momento en el que estos abundan en el mercado o bien porque piensan que por la crisis sus empleados actuales harán todo lo posible para mantener sus trabajos.

Sin embargo, los mejores talentos no pierden el empleo con la crisis, sino que lo conservan a pesar de ella. Todas las empresas dependen de estos empleados y las grandes compañías hacen lo posible por atraerlos y retenerlos precisamente en tiempos de crisis. Para ellas, las épocas de recesión son una oportunidad de optimizar sus procesos, atraer a los mejores y volver a crecer a la primera señal de recuperación. Los ejemplos de organizaciones como Apple, Merck, Southwest Airlines, Minitab y muchos otros están ahí para demostrarlo.

Estas compañías saben cómo crear empleados comprometidos y leales, y su manera de llevarlo a  cabo las diferencia claramente de las demás empresas. Durante su larga experiencia como consultor para muchas de ellas, David Russo observó y anotó sus mejores prácticas para finalmente traducirlas en este libro en forma de 17 reglas de atracción y retención del talento. Su observación ayudará a cualquier empresa a que sus empleados tengan presentes sus objetivos y se tomen en serio sus resultados y su ventaja competitiva.

Las 17 reglas

Regla 1: comprender por qué los empleados vienen y por qué se quedan. Hoy en día, incluso en medio de una crisis económica de proporciones históricas, nuestros empleados no son reclutas ni sirvientes; como mucho, son voluntarios. Por más que a las empresas les parezca que sus empleados las necesitan y dependen de ellas, lo contrario no es menos cierto: para triunfar y tener futuro, las empresas no dependen menos de sus empleados.

Es innegable que los empleados son sustituibles en el tiempo, pero las empresas con mayor rotación corren mayor riesgo de estancarse o incluso sufrir la bancarrota. Muchos estudios han demostrado que el coste de sustitución, retención y formación de un empleado es hasta 1,5 veces mayor que el de su salario para la empresa. Además, todos los activos de esta última —ordenadores, software, inmuebles, instalaciones, listas de clientes, nombre de marca o, incluso, dinero en efectivo— no representan más que el 10% de su valor total. El 90% restante está en sus recursos humanos.

Asegurarse de que nuestros empleados vuelvan al día siguiente al trabajo y evitar que se pasen a la competencia únicamente es posible si logramos que se sientan comprometidos con la empresa, creando una cultura que reconozca públicamente su valor e inspire lealtad, tanto en los buenos como en los malos tiempos.

Para ello es fundamental que seamos conscientes y creemos condiciones que permitan a los empleados contribuir a la empresa mientras realizan un trabajo al que encuentran un sentido, y que reciban reconocimiento por lo que hacen y trabajen en un lugar donde haya confianza y respeto.

Estos dos últimos elementos son claves que para que los empleados permanezcan en una empresa. Si una organización confía en sus empleados y expresa esa confianza a través de la inversión en el desarrollo de su carrera profesional, formación y oportunidades de promoción, estos devuelven el favor confiando en la compañía y asumiendo los objetivos de la empresa como suyos propios.

Regla 2: hacer que la relación con los empleados sea un juego sin perdedores y permitirles desarrollar todo su potencial para ellos mismos y la empresa. Las buenas empresas crean entornos laborales en los que sus empleados pueden desarrollar todo su potencial personal y profesional. Esto va mucho más allá de asignarle a una persona la tarea que le gusta hacer: un empleado alcanza su potencial de manera óptima únicamente cuando es consciente de que contribuye a una causa que lo transciende y cuando su esfuerzo es parte de un plan mayor. Por ello es importante que se le recuerde de manera habitual que su trabajo contribuye a algo mayor que su interés personal inmediato.  

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